MARIPOSAS DE HIGUERA LA REAL

Las mariposas son insectos de orden Lepidópteros (Lepidópeeoa), caracterizados por sus alas membranosas y recubiertas de escamas imbricadas a modo de las tejas de los tejados. Por otra parte, son insectos Holometábolos, es decir, con metamorfosis completa o complicada, que pasan por tres estados: larva u oruga (de alimentación, generalmente, fitófaga), pupa o crisálida (o estado de quiescencia, en el cual se producen grandes cambios, tanto histológicos como organográficos, para pasar de oruga al siguiente estado, el adulto) e imago o insecto adulto (la mariposa, con todas sus características morfoanatómicas, es la fase de la metamorfosis en la que se alcanza la madurez sexual y por tanto la forma capaz de reproducirse; la alimentación en esta fase es a base de néctar de las flores, con lo cual colabora en la polinización de las mismas).

En el marco de un estudio más amplio que abarca buena parte del sur de la provincia de Badajoz y durante el año 1998, hemos tomado muestras en dos cuadrículas UTM (10x10) correspondientes al término municipal de Higuera la Real. Para la captura de ejemplares se usó la habitual manga entomológica o cazamariposas y se procuró muestrear cada cuadrícula a lo largo de todo el año, una muestra al mes. Las cuadrículas estudiadas fueron la 29SPC92 la 29SQC02, realizando las capturas en el Arroyo del Cuervo (29SPC9625) y en la Sierra del Dominó (29SQC0326).

Los lepidópteros ibéricos se originaron en Asia central, durante la era secundaria, en la región de Angara, en las proximidades del lago Baikal. Esta región fue, por otra parte, centro de especialización y dispersión de estos animales. La dispersión ocurrió paralelamente a la que sufrieron las plantas con flores, siendo de sobra conocida la coevolución de los insectos en general y de estas plantas, durante el Mesozoico o era secundaria. Después, durante la glaciación del Pleistoceno, se establecieron tanto plantas como insectos. Durante las glaciaciones y los períodos cálidos del cuaternario, se produjeron flujos hacia el área mediterránea (períodos fríos, con buena parte del continente cubierta de hielos) y reflujos o vuelta a atrás (períodos cálidos o interglaciares). En este ir y venir de especies hacia las zonas mediterráneas, se separaron muchos de los endemismos que hoy encontramos en la Península y se establecieron otras muchas especies, ampliando así sus áreas de distribución geográfica. Durante los flujos migratorios cuaternarios, se han establecido cinco rutas de colonización peninsular: Siberianoeuropea, Asiático supramediterranea, Asiáticosubmediterranea, Europeoatlántica y la Etiópicamacaronesica (es decir mariposas de origen etiópico o africano).

Teniendo en cuenta ese múltiple origen de los lepidópteos ibéricos en la zona que nos ocupa, término de Higuera la Real se distinguen tres grandes grupos: especies euroasiáticas (58% del total), especies mediterráneas (22'5%) y especies ibéricas o que solo viven en esta zona de la región o subregión Paleártica (19'3%).

En total, en Higuera la Real, hemos detectado la presencia de 31 especies de ropalóceros (lepidópteros diurnos), 21; en el arroyo del Cuervo y 26 en la Sierra del Dominó, siendo pues más diversa la lipidopterofauna de esta sierra que la de aquel arroyo, concretamente, las diversidades calculadas según la expresión de SHANNOMWEAVER (19579), son de 4'4 y 4'7, respectivamente.

Estas 31 especies se reparten en cinco familias, siendo la más ampliamente representada, como no podría ser de otra forma, la de los Ninfálidos (Nymphalidae) con 12 especies y la más pobre de la de los Hespéridos' (Hesperiidae) con sólo una, entre ambas están los Licénidos (Lycaenidae) con ocho, Piéridos (Pieridaé) con siete y los Papilionidos (Papilionidae) con tres, es decir, todas las de la Península excepto las altimontanas. La especie más capturada, por tanto más abundante, ha sido Colias crocea, seguida de C. pamphilus, A. cramera, P. icarus y P. rapae.

Las dos cuadrículas UTM estudiadas son bastante parecidas entre sí, la similitud calculada según expresión de SORENSEN (1948) es cercana al 70%, lo que viene a significar que aproximadamente las tres cuartas partes de las especies de la sierra del Dominó se encuentran también en el arroyo del Cuervo.

Esperemos que esta riqueza lepidopterológica se mantenga durante mucho tiempo para disfrute de las próximas generaciones de extremeños. Para ello solo es necesario mantener el uso tradicional del suelo y el, ancestralmente conseguido, equilibrio del hombre y la dehesa.


M. Martín Alzás
Licenciado en Ciencias Biológicas
Revista Cultural La Higuera, Año I, Nº 1