APORTACIONES A UN CORPUS ICONOGRÁFICO DEL SR. DE LA HUMILDAD

Aunque hasta la fecha no se ha realizado una recopilación sobre la iconografía del Señor de la humildad, el hecho de la celebración del 300º Aniversario de su traslado a la actual Iglesia, es una buena ocasión para referirme a este aspecto, realizar nuevas aportaciones e intentar completar, algún día, dicho Corpus. De una imagen tan venerada, históricamente, por los higuereños.

La primera referencia que poseo sobre la representación gráfica del Señor de la Humildad se remonta al 1802. año en el que se realiza en Sevilla un grabado a cargo de Molina y delineado por Salvador Gutiérrez, en el que se incluye la leyenda de la Imagen y las Indulgencias otorgadas “ a los que rezaren un creo” delante de ella. De este grabado se hicieron varias copias que todavía se conservan en algunos hogares higuereños, siendo el motivo de la portada de esta revista el año 1986. Habría que remontarse después a la invención de la cámara fotográfica, para encontrar otras imágenes de principios de siglo (Luis López Brioso), un cuadro a carboncillo de A. Peña (Iglesia del Loreto), otro a plumilla de Rasero (1976) de buena factura, reproducido en distintas ocasiones en publicaciones de la Hermandad, siendo portada del año 1981 y un cuadro, al óleo, de F. Rasero de otra factura y en mal estado de conservación ( Iglesia del Cristo, escalera del Coro). Hay que añadir las fotografías actuales y representaciones en metal, mármol u otro material de recuerdo.

Como complemento a estas representaciones, presento dos inéditas debidas a la mano de Eugenio Pardo Mendoza (1). Un artista higuereño, recordado quizá por algunas personas, que tuvo que emigrar del pueblo en el año 1.935 y al que no volvió, muriendo en Madrid en 1.974. Escultor autodidacta realizaba desde pequeño, esculturas en barro, como la de este Jesús de la Humildad desde la óptica de sus catorce años (1924). Figura deteriorada (F.1) por el paso del tiempo y a la que le falta las potencias y el cordón. Posteriormente realizaría, en escayola, bustos de familiares o personas del pueblo y figuras de Cristo de verdadero mérito. Por necesidades económicas abandonó la escultura y se dedicó a la carpintería, siendo un extraordinario tallista. Más adelante pretendo “rescatar” y difundir las obras de éste y otros artistas en el contexto local y que merecen un reconocimiento de sus paisanos, aunque, como siempre y por desgracia tardío. Sería el caso del ya citado Luis López, Feliciano Savarí Leal, Macedonio Parra, D. Enrique Rui- Díaz y otros. El retablo- maqueta que también acompaña estas líneas (f.2), quizá inacabado, fue realizado por los años 30 en madera con unas dimensiones aproximadas de 90 x 70 cm. Se conserva en Madrid.

Aunque este Corpus no sea muy numeroso y puede ser incompleto, sí podemos apreciar que Jesús de la Humildad, el Señor, ha sido y es fuente de inspiración artística, en este caso iconográfica, desde hace unos 200 años.

(1) Agradezco a D. Juan López y a Dª Maruja Rasero Pardo sus informaciones y facilidades dadas para la realización de este artículo.


Aurelio Salguero Marín
Revista de Fiestas 1993