HISTORIA

 

          Los orígenes de Higuera la Real se remontan a la existencia de un castro conocido con el nombre de Castrejón de Capote, poblado prerromano de la cuenca del Ardila, entre las poblaciones célticas del suroeste peninsular, situado a unos 7 Kms. de la localidad. Las excavaciones practicadas han descubierto un poblado habitado entre los siglos V y I a.C. ; grandes murallas de piedra, junto a los profundos barrancos del Sillo y el Álamo, protegían este castro, excepto por un extremo accesible, en el que se localiza un ancho foso y una fortaleza con torres y bastiones agrupados. Las poblaciones documentales tuvieron su auge en la segunda mitad del siglo II a.C., quizás bajo la tutela de un jefe, cuyo nombre celta, Ablonios, se ha conservado en varios objetos. Hacia el año 100 a.C., el poblado fue súbitamente abandonado, conservándose únicamente un centro de culto, como prueba el hallazgo de un depósito de diversas piezas romanas fechadas en el siglo I d.C.

          Es una población muy antigua, sin que pueda precisarse con exactitud la fecha de fundación. Lo que sí se sabe es que fue conquistada hacia 1.247 ; una vez arrebatada a los musulmanes, en 1.253 pasará a engrosar el territorio de Sevilla, si bien, unos treinta años después, Alfonso X "El Sabio" va a donar a la Orden del Temple el castillo de Fregenal, con su villa y término, del que Higuera forma parte, Orden que la poseyó hasta su extinción en 1.314, fecha en la que volvió a depender del Concejo de Sevilla, donde se aprobaban las propuestas de su Ayuntamiento, si bien en lo eclesiástico, quedó en el ámbito de la antigua diócesis de Badajoz.

          De este modo, Higuera la Real va a compartir con Fregenal de la Sierra y Bodonal de la Sierra una misma evolución histórica desde la Baja Edad Media, teniendo como aspecto peculiar una triple dependencia jurisdiccional ( en lo decimal a la Orden de San Juan de Jerusalén, en lo terrenal al Concejo de Sevilla, y en el aspecto espiritual al Obispado de Badajoz ).

          En el siglo XV, favorecida por la política de repoblación de las tierras conquistadas a los musulmanes, al igual que el resto de la comarca, experimenta una etapa de expansión económica, social y artística, de la que son magníficos exponentes la iglesia parroquial de Santa Catalina y la iglesia de San Bartolomé. La pérdida de atribuciones políticas por parte del Concejo de Sevilla va a tener lugar cuando por Real Privilegio de Felipe IV, fechado en Madrid a once de julio de 1.633, se le concedió, a cambio de 8.000 ducados, el título de villa, la delimitación del territorio correspondiente a su término municipal, jurisdicción autónoma en materia civil y criminal en primera instancia, y la categoría de Real, que desde entonces ostenta, en lugar del apelativo "junto a Fregenal" que indicaba su dependencia del núcleo frexnense, compartiendo únicamente con Fregenal y Bodonal lo relativo al aprovechamiento de los pastos.

          Hasta ese momento, la potestad jurisdiccional recaía en manos del llamado Alcalde de la Justicia, residente en Fregenal de la Sierra, y nombrado por el Asistente de Sevilla. A partir de 1.633, el Concejo de la ciudad hispalense sólo conservará en Higuera la Real la Dehesa del Caño y tres molinos harineros. Pero esto no significará la desvinculación total de Sevilla, a cuya Audiencia seguirá perteneciendo, al igual que dependerá de la capital andaluza en temas fiscales. Militarmente, Higuera la Real seguirá incluida en la Capitanía General de Andalucía. Sus armas son las que campean en su escudo : una higuera y dos fuentes, superado por una corona real.

          El referido Privilegio de Felipe IV se conserva en el archivo municipal, a pesar de que, en la guerra con Portugal, las tropas portuguesas hicieron desaparecer sus archivos durante las numerosas incursiones realizadas en territorio higuereño. Así, en 1.640 la guerra con Portugal va a traer consigo el desastre económico y administrativo en toda la comarca, siendo ésta una época de peste, sequías,... y otras incidencias, como el terremoto de Lisboa, en 1.755, de graves efectos en la región, que en esta localidad llegó a interrumpir los cursos de agua, paralizando las fuentes durante más de una semana, según consta en los archivos municipales.

          Frente a la organización territorial anterior de los Reyes de la Casa de Austria, sumamente compleja, los sucesivos gobiernos de los Borbones, en especial los de carácter ilustrado, intentarán una nueva ordenación, basada en criterios de eficacia. Estas consideraciones tendrán su plasmación práctica a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en las reformas del Ministro de Hacienda, Cayetano Soler, que va a afectar a esta zona, por ejemplo, en el cambio de la percepción de los impuestos sobre el tabaco y salinas desde la jurisdicción de Badajoz a la de Sevilla. Va a hacer este Ministro una división en provincias y partidos fiscales, cuya amplitud y atribuciones no tendrían que coincidir necesariamente con los partidos establecidos en otros ámbitos, como el jurídico o político. Así, en el Censo de Floridablanca de 1.787, Higuera la Real aparece registrada como villa de realengo perteneciente a la Intendencia y Partido de Sevilla, sin que ello suponga contradicción con su inclusión paralela en el Partido de Fregenal.

          Entre los años 1.808 y 1.812 la guerra de la Independencia va a azotar de nuevo estas tierras, ocupadas por las tropas del general Ballesteros en 1.811. La situación bélica impidió la realización de nuevas reformas territoriales, que sólo pudieron ser contempladas como un objetivo futuro en el artículo 11 de la Constitución de Cádiz de 1.812. Por su parte, el gobierno afrancesado de José I va a realizar en 1.810 una división basada en el sistema francés de las prefecturas, por la que Higuera la Real, junto con Fregenal, Bodonal y Segura de León, se incorpora a la de Sevilla.

          En 1.813, tras haberse evacuado la mayor parte de las tropas francesas de la Península, las autoridades españolas consideran llegado el momento de dar cumplimiento al art. 11 de la Constitución, para lo cual se ordena la elaboración de un proyecto de división a Felipe Bouzá. En esta división, que no pudo ser llevada a la práctica al haberse abolido la Constitución tras el regreso de Fernando VII, Higuera continuaba englobada dentro de la provincia de Sevilla. El mismo Felipe Bouzá, junto a José Agustín de Larramendi, es encargado por las Cortes del Trienio Liberal de la elaboración de un nuevo proyecto de división, que entrará en vigor en 1.822, y por el cual Higuera la Real es separada de Fregenal y Bodonal, y se incorpora a la provincia de Huelva.

          Esta división provincial no tuvo mucha vigencia, siendo derogada un año después por la reacción absolutista, volviéndose a la situación anterior a 1.820. El tema quedaría zanjado por Real Decreto de 21 de Noviembre de 1.833, por el que se establece una última división en provincias, que se mantiene hasta la actualidad, obra del Ministro de Fomento Javier de Burgos ; en ella, Higuera la Real pasa a pertenecer a la provincia de Badajoz, integrándose en el Partido judicial de Fregenal de la Sierra. Durante el resto del siglo XIX y principios del siglo XX asistimos a un lento proceso de recuperación, que se verá interrumpido por la Guerra Civil y los desastrosos efectos de la postguerra.