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GASTRONOMÍA
DE HIGUERA

El
cerdo ibérico es gastronómicamente nuestro producto más
preciado, de ahí que el recetario gire entorno a los platos derivados
de la rica variedad matancera, como son: los guisos de manos de cerdo,
guisos con morcilla lustre, caldillo, adobo... Naturalmente sin olvidar
los ricos y suculentos derivados del cerdo elaborados de manera tradicional:
chorizos, lomos, morcilla, jamones...
Se
puede también disfrutar de una rica y variada cocina extremeña,
que tiene su origen en la agricultura y ganadería, y que se traduce
en multitud de típicas recetas: cocido extremeño, los
engazpachaos, sopa de menudo, migas...
En
repostería cabe destacar los dulces fritos como prestines, flores,
gañotes... y otros gran surtido como perrunillas, madalenas,
polvorones, bizcochos.
MATANZA
EXTREMEÑA
El ecosistema extremeño, especialmente el de
la sierra, es idóneo para la cría del cerdo ibérico,
que pasta entre encinares y alcornocales, alimentándose de bellotas
durante la montanera.
El del cerdo se ha mostrado como el sector más
importante de la industria higuereña.
Por "matanza" se entiende el conjunto de operaciones
destinadas al sacrificio del cerdo y a la elaboración de los productos
de él obtenidos.
La
matanza tradicional, además de servir de sustento a los miembros
de la familia, supone una expresión del nivel económico
y social de esa familia, en función de los cerdos que sacrifique,
y de lo grandes que sean estos.
También puede apreciarse una división
del trabajo en función del sexo, de modo que los hombres se van
a dedicar a manipular la máquina de embutir, al salado de los jamones,
mientras que las mujeres se ocupan de atar los embutidos, etc.
La época de matanzas abarca los últimos
meses del Otoño y los primeros del Invierno, siendo el mes de Diciembre
el más propicio.
Normalmente, se dedican dos o más días
a la matanza, ya que requiere muchos preparativos de útiles, como
cuchillos, artesas, baños, máquinas de embutir y picar carne,
etc.
Entre los participantes en la matanza, familiares, amigos
y vecinos, se genera una atmósfera muy agradable, comiendo, bebiendo
y compartiendo risas.
El día de la matanza, al alba, se saca al cerdo
de la pocilga y entre varios hombres le sujetan por las extremidades para
subirlo a la mesa mantequera (banco ancho y bajo) que es donde se sacrifica
al animal. Esta tarea, si no existe ningún experto, es realizada
por el "matachín" o matarife. Mientras, se va removiendo
la sangre del animal que va cayendo sobre un caldero.
Tras esto, se lleva a cabo el "socarrado",
que consiste en quemar el pelo del cerdo por medio de escobas o plantas
secas en combustión.
El veterinario examina algunas muestras, sobre todo la
lengua, para asegurarse de que no está infectado de triquinosis,
dando su autorización para el consumo.
Una vez descuartizado el cerdo, se pica la carne, procediendo
a guisarla en grandes baños y artesas de madera; los guisos de
lomos y salchichones ocupan recipientes de barro.
Los embutidos se irán colgando por tandas, separando
los lomos, los salchichones, los colgajos de chorizos, morcillas, etc.
En las casas se suelen guardar en bodegas, alacenas o en grandes cocinas,
en las que van ahumándose bajo las campanas de las chimeneas. Estos
productos serán consumidos a lo largo de todo el año.
RECETAS
Cardillo de cerdo
Con
la venida del otoño y las bajas temperaturas, es tiempo ya de La
Matanza. A primera hora de la mañana se pueden oír los gruñidos
del animal y un poco después el inconfundible olor a la chamusquina
de la escoba, porque, aunque ahora la mayoría de gente usa el soplete
de gas, todavía hay matachines que se resisten a perder las tradiciones
y pelan el guarro escoba en mano. No vamos hoy a hablar de la Matanza
que es una de nuestras más viejas tradiciones gastronómicas
que siempre constituyó una reserva alimentaria excepcional para
nuestras gentes, y que fue motivo y ocasión para propiciar intercambios
de pensamientos e ideas y de estrechamientos de conocimientos y afectos;
si no que dedicaremos esta página a una de las muchas recetas que
se preparan, con ocasión de este acontecimiento, basándose
en asadura (hígado) y bofe (pulmón); nos estamos refiriendo
al Cardillo de Cerdo, y digo cardillo, y no caldillo, porque siempre entre
las gentes mayores de mi pueblo lo escuché así, y como es
una receta tradicional, así se queda (dejaremos caldillo para otras
recetas que nada tienen que ver con ésta).
Admite
esta receta varias variantes, como casi todas las recetas, dependiendo
siempre de la zona en que nos encontremos, la que aquí exponemos
hoy es una bastante extendida por la zona de Higuera la Real, Bodonal
de la Sierra, Fregenal, Oliva, etc. Por cierto, en Higuera la Real, hay
comercios y fábricas de embutidos donde se hace de forma artesanal
o casera, siendo de una extrema exquisitez y se puede comprar a un precio
muy asequible. No quiero dejar pasar por alto el hecho de que el hígado
de cerdo es una fuente de proteínas muy importante y que además
su precio no se pelea mucho con el monedero.
Y
sin más preámbulo, pasamos ya de lleno al meollo de la cuestión.
Ingredientes:
1
hígado de cerdo entero, 1 bofe, manteca de cerdo, ajo, sal, pimentón,
cominos, canela en rama, laurel, pimienta negra, clavo y nuez moscada
al gusto.
Preparación:
Se
trocean tanto el hígado del animal como el bofe en trozos pequeños,
según el gusto, despreciando de este último las partes duras
de los bronquios o ternillas. En un caldero se pone la manteca de cerdo
y cuando esté caliente se agrega primero el bofe y se rehoga un
poco, seguidamente el hígado y se añade la sal, el ajo pelado
y machacado, la pimienta negra, el clavo y la nuez moscada, los cominos,
canela y el laurel, dejando al fuego hasta que esté hecho el hígado.
A1 apartar se le agrega pimentón dándole unas vueltas. Se
deja enfriar un poco y se pone en unos frascos de cristal cubriéndolos
bien con la grasa. Una de las maneras de tomarlo es untado en tostadas.
Guisao de cordero
con morcilla lustre y revoltillos
Este
plato tan exquisito es muy típico del Sur de la Provincia de Badajoz,
y muy especialmente de Higuera la Real, precioso pueblo enclavado en las
estribaciones de Sierra Morena donde se pueden degustar una gran variedad
de recetas propias, unas y otras con bastante similitud a las de nuestra
vecina Andalucía. Como no puede ser de otra manera, comemos aquello
que nos da la tierra, por esta razón los pilares fundamentales
de nuestra gastronomía son el cerdo y el cordero, recuerden ustedes
la suculenta Caldereta Extremeña que como he podido comprobar no
falta en ninguna celebración festiva; y como no los exquisitos
productos derivados del Cerdo y de sus variadas recetas, de la que nos
ocuparemos en el próximo número.
Sin
más preámbulos, dediquémonos pues a realizar un minucioso
estudio de este plato. Aunque básicamente se compone de despojos
del animal, no por ello deja de ser un plato de extrema exquisitez. A
pesar de que antiguamente era habitual celebrar cualquier acontecimiento
con la caldereta de borrego y el guisado, actualmente no lo es menos y
en algunos pueblos, como Higuera la Real, aún se vende el guisado
en las carnicerías pero con la variante de que ya no se entretienen
en liar los revoltillos. Pasemos pues a desarrollar una minuciosa y completísima
exposición de su preparación.
INGREDIENTES
PARA LA MORCILLA:
Grasa
de cordero (sacada del entresijo, la que cubre las tripas y de la zona
de la manteca), sangre de cordero, presta (hierbabuena), perejil, ajo
machacado, cominos, pimiento rojo, bola picona, sal tripa de cordero y
cuerdas.
OTROS
INGREDIENTES DEL GUISADO:
Patatas,
revoltillos, patas de cordero, lengua de cordero, bazo, aceite de oliva,
cebolla, ajo, laurel, pimiento, tomate, vino de la Palma y un vago de
pimienta negra.
PREPARACIÓN
DE LA MORCILLA
- Obtención de la materia prima:
Antes
de explicar como se prepara la morcilla veamos como se obtiene alguna
de la materia prima que se necesita para su preparación. Preferiblemente
para hacer este embutido se requiere que la materia prima sea muy fresca
cosa que, en los tiempos que corre, casi sólo se obtiene cuando
se sacrifica un cordero para el consumo familiar. Degollado el cordero,
se recogerá la sangre en un barreño o cuenco dándole
vueltas constantemente para evitar que ésta se cuaje, se dará
cuenta que en el cuenco se van acumulando trozos de sangre cuajado (esto
se conoce con el nombre de venas), pues bien estas venas se retiran con
la mano y tiran. La sangre obtenida se reserva.
Como
hemos visto en el apartado de ingredientes, necesitamos grasa de cordero
y la tripa para llenar el embutido, veamos seguidamente como se obtienen
estos dos elementos.
Una
vez destripado el cordero y apartado el mondongo en un barreño,
se van desliando las tripas al tiempo que se va obteniendo toda la grasa
que las unen y que se va apartando en otro barreño limpio. Toda
esta manipulación se realizará con sumo cuidado evitando
en todo momento que el mondongo se reviente, ya que si esto ocurriera
se enzalamaría todo con la fusca de las tripas. Si ya hemos obtenido
toda la grasa, estamos en disposición de vaciar las tripas. Esta
operación la realizaremos también con mucho cuidado, sujetando
las tripas entre el dedo pulgar e índice y desplazándolo
a lo largo de la tripa hasta que la fusca vaya saliendo por un extremo;
luegose le hace pasar agua por dentro para que nos queden bien limpias.
Una vez limpio el mondongo se cortará en primer lugar la Cuerna,
que es la parte extrema por lo más ancho (unos 40 cm.) y posteriormente
otros dos o tres trozos anchos más de la misma medida. El resto
del mondongo, que es más estrecho se abrirá por el medio
y se reservará para atar en su momento los trozos de buche con
los que se harán los revoltillos. Seguidamente tenemos que limpiar
bien el callo o buche (panza) del animal, el libro (en relación
con el libro, dicen las personas mayores que la moza que no lo limpie,
no se casará) y el cuajar, quitándole bien los restos de
comida y aclarando bien con agua; acto seguido se meten en un poco de
cal blanca que previamente habremos apagado, pasados unos minutos se raspan,
se aclaran y se ponen en agua clara partidos en trozos de seis centímetros
de largo por cuatro de ancho aproximadamente.
Otro
ingrediente importante del guisado son las patas de cordero. Como todos
sabemos los corderos tienen bastante lana hasta en las patas; pues bien
seguidamente daré unos consejos para que queden bien limpias, sin
lana y sin pelos. Hay que poner un poco de agua a calentar en el anafre
y antes de que hierva se van metiendo las patas, primero una y cuando
la tengamos limpia otra. El tiempo que la pata estará sumergida
en el agua depende un poco de la temperatura, pero es mejor sacar a los
15 ó 20 segundos y probar si ya se pela; si esto es así
se raspará con un cuchillo pequeño y posteriormente sumergiremos
las pezuñas y con un trapo se estirará de ellas torciéndolas
un poco hasta que salgan. Una vez limpias se ponen en agua fría
cubriéndolas. Es muy importante que el agua para pelar las patas
no hierra así como no dejarlas demasiado tiempo sumergidas, ya
que podría suceder que se pasen y si esto ocurre, no hay quien
las pele.
Llegados
a este punto, tanto con las tripas, la grasa, la lengua y el bazo, tendremos
que realizar una operación que se denomina encallado. Esta operación
consiste en poner todos los ingredientes anteriormente descritos en una
olla con agua caliente y dejar sólo unos minutos, entre tres y
cinco.
PREPARACIÓN
DE LOS REVOLTILLOS
Los
revoltillos se hacen con trozos de callo, libro y cuajar cortados en unos
6 x 4 cm.; étos se enrollan sobre sí mismos y se atan con
un trozo de la tripa delgada que hemos encallado anteriormente. Bien,
ahora que tenemos preparados todos los ingredientes veamos como se prepara
la morcilla lustre.
b)
Preparación de la morcilla.
Se
pica en trozos muy pequeños la grasa que ha encallado, la presta,
el pimiento rojo y la bola picona (una o dos guindillas, según
nos guste); ajo machacado, y el comino; todo esto se agrega a la sangre
que teníamos reservada y se sazona. Una vez hecho esto se coge
con un embudo pequeño y se van llenando las tripas que tendremos
preparadas atadas por un extremo y que como habíamos mencionado
tendrán una longitud de unos 40 centímetros, se atan y se
ponen en el caldero a fuego muy lento y sin dejar que hierva el agua ya
que podían reventarse. Se dejan en el fuego hasta que veamos que
la sangre se ha cuajado y la morcilla está durita, posteriormente
se saca y se deja enfriar colgadas por las cuerdas.
Ahora
sólo se trata de preparar el guisado. Lo haremos de la siguiente
manera. En una cacerola pondremos un poco de aceite de oliva y agregamos
la cebolla picada, el ajo el pimiento, el tomate, el perejil y el laurel.
Rehogamos un poco y agregamos las patitas del cordero, los revoltillos,
la lengua el bazo; agregamos un poco de vino y pimienta negra y sal; cuando
evapore el alcohol del vino agregamos agua hasta cubrir y si el cordero
es joven bastará con 40 ó 50 minutos en el fuego. Cuando
lleven 35 minutos de cocción se agregan las patatas troceadas.
Una vez cocido se pone la morcilla lustre encima del todo y se deja calentar
a fuego lento y ya está listo.
Francisco José Torrado Rivera
Migas
De origen pastoril (no olvidemos que Higuera la Real se encuentra en
la ruta de la Mesta), es éste uno de los platos más representativos de
la cocina tradicional higuereña. Para su elaboración se precisa pan de
trigo duro, en función del número de comensales - en torno a 1 Kg. de
pan para seis personas - , pero que esté asentado, esto es, que haya sido
cocido al menos tres días antes. El pan se cortará en lascas finas y largas,
vertiendo sobre él 1/4 l. de agua templada y ligeramente salada. A fuego
de leña y en un caldero de hierro, se fríen en ocho o diez cucharadas
de aceite de oliva unas cabezas de ajo ; a veces, también se le echan
patatas o pimientos rojos. Se sacan los ajos, y en el aceite sobrante
se echa el pan y se va volteando con una espumadera o cuchara de hierro
a fuego medio hasta que las migas adquieran una consistencia dorada y
suelta.
Este plato admite prácticamente de todo, aunque se suele acompañar de
los ajos y pimientos fritos, torreznos, sardinas, café, etc.
Caldereta
Éste es otro de los platos que más se asocia a la cocina higuereña y
a la gastronomía extremeña, en general. Para elaborar una caldereta extremeña
para seis personas se necesita un kilogramo o kilo y medio de cordero
o cabrito, unos 200 gramos del hígado del animal, 200 gramos de cebolla,
vino, aceite, cuatro dientes de ajo, un pimiento morrón, cuatro granos
de pimienta, una cucharada de pimentón, una hoja de laurel, una cucharada
rasa de harina, medio litro de caldo o simplemente agua, perejil y sal.
Habrá que cortar el cordero o cabrito en trozos pequeños y sazonarlos
con sal. El procedimiento comienza poniendo al fuego un caldero de hierro
con aceite (de ahí la denominación de "caldereta"), empezando por freír
los ajos pelados y enteros, para, una vez fritos, sacarlos y reservarlos.
Se añaden entonces los trozos de cordero y el hígado entero. Se rehoga
a fuego algo vivo, y con la espumadera se va removiendo hasta que tome
un color rubio uniforme. Entonces se retira el hígado, para utilizarlo
después, y se echa la cebolla picada y el laurel. Se deja dorar y se espolvorea
todo con el pimentón ; se añade el vino y se continua removiendo hasta
que éste se va reduciendo. Se añade la harina, y después de rehogarla
con la carne, hay que mojarla con el caldo. Mientras cuece la caldereta,
lo que llevará un tiempo aproximado de 45 minutos, se machacan en el almirez
la pimienta en grano, los ajos fritos, el pimiento morrón y unas gotas
de aceite ; una vez bien majado, se agrega el hígado frito para formar
una finísima pasta que se diluirá con la salsa de la caldereta, pasta
que se añadirá al cordero ya tierno. Por último, se le echa perejil por
encima y se deja cocer diez minutos más.
Extraido de la Revista Cultural La Higuera Nº 1
y 2
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