FAUNA
PISCÍCOLA AUTÓCTONA
EL
JARABUGO
Para los
estudiosos de nuestra fauna piscícola, Extremadura constituye una
unidad biogeográfica, una unidad faunística y botánica
peculiar. Con plantas, peces y reptiles exclusivos de ella. Inexistentes
en cualquier otro lugar del planeta. Y esto es parte de nuestro patrimonio
natural.
El número de especies de nuestra fauna piscícola es escaso.
Pero esta escasez n número, se transforma en una fauna singularísima,
rica en endemismos, peces que habitan tan solo un retazo del territorio
y que son exclusivos de él. El Jarabugo es uno de ellos; como lo
son también el Cachuelo (cacho o bordallo), la Pardilla o el Calandio.
Jarabugo
(Anaecypris Hispánica).
Habitat.- Corresponde a pequeños ríos o arroyos
de corriente lenta en tramos de vegetación sumergida.
Costumbres.-
Poco se conoce de ella . Este pequeño y discreto ciprínido
suele pasar inadvertido entre alevines de otras especies más extendidas.
Alimentación.-
Se basa en pequeños invertebrados, incluyendo algunas
plantas acuáticas en su dieta.
Distribución.-
Está circunscrito a una fracción de la cuenca del Guadiana
en su tramo medio/bajo. Ha sido citado en algunos arroyos tributarios
portugueses y en los ríos españoles: Aljuden, Múrtigas
y Guadamez. Así como en el arroyo del Sillo.
Observaciones.-
Está considerada como especie rara en la lista roja de
los vertebrados ibéricos.
¿Seremos capaces de defender y conservar esta riqueza, este patrimonio
natural que nos pertenece? ¿Estamos dispuestos a dejar que el agua
sea agua? ¿Queremos que los ríos sean ríos o cloacas?.
Este problema no es solo de las distintas administraciones, ellos tienen
parte de culpa, su culpa. ¿No somos nosotros los que lavamos el
coche en la ribera? ¿No somos nosotros los que abandonamos vidrios,
latas, plásticos y toda clase de desperdicios en las orillas?.
Según respondamos a estas preguntas, así le ira al Jarambugo.
Así nos ira a nosotros.
Jose
Luis Rodríguez Rodríguez
Revista Cultural La Higuera, Año II- Nº 3
LA PARDILLA (Rutilus lemingii)
La
pardilla es uno de esos pequeños ciprínidos que ponen a
prueba la valía del equipo y del saber hacer del pescador al coup.
Pequeño pez fusiforme con boca pequeña y las aletas ventrales
insertadas a la misma altura que la dorsal. Posee cinco o seis dientes
faríngeos a cada lado dispuesto en una sola hilera.
De colorido muy variable, dependiendo este de la zona donde se captura.
Suele ser el dorso pardo-verdoso. La banda que recorre cada lado, es oscura,
poco marcada y con irisaciones verdosas. En algunas poblaciones los ejemplares
aparecen irregularmente manchados en mayor parte de su tronco.
Talla: los individuos que han alcanzado, al menos, su primera madurez
sexual alcanzan entre 7 y 15 centímetros. Las hembras logran vivir
hasta los seis años, pero los machos solamente alcanzan los 5 años
de edad.
Alimentación: Suelen alimentarse de plantas subacuáticas,
pequeños insectos, tanto acuáticos como los que se depositan
en la superficie, y larvas.
A este pequeño pececillo que puebla en abundancia el río
Sillo, nuestro querido amigo Juan Parra, le tiene la guerra declarada.
También otros, pero no suenan tanto.
Desgraciadamente ya van quedando pocos lugares como este, donde en un
día normal de pesca se pueden conseguir tranquilamente más
de cien ejemplares. Tenemos que preservar estos lugares y evitar la pesca
indiscriminada de estos minúsculos seres. Tenemos que entender
que este tipo de pesca cada día escasea más, debemos practicarla
con un amplio sentido conservacionista, de no ser así, quedará
nuestro embalse sin Pardillas.
José
Luis Rodríguez Rodríguez
Badajoz, noviembre de 2001
Revista Cultural La Higuera, Año III- Nº6
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