“COBIJANO”,
EL TORERO DE HIGUERA
En Valencia, en el calle Játiva número 25 junto a la plaza de toros de esta ciudad, existe un quiosco de prensa regentado por Antonio Martínez Cobos. Hasta aquí no hay nada novedoso, se trata de un hombre común, con un trabajo normal y que reside en una ciudad cualquiera. Pero si les digo que este tal Antonio Martínez es higuereño, que nació en el Ejido allá por marzo de 1.930 en el seno de una familia conocida como “los pichichis” y que fue un afamado torero a finales de los años 50, todo cambia y se empieza a despertar nuestro interés. Conozcamos pues la historia de este peculiar personaje. “El Cobijano” como se le conocía en el mundo de los toros, se vio obligado a abandonar Higuera a los cuatro años de edad e ingresó como interno en la Casa Cuna de Ayamonte. A los dieciséis o diecisiete años su afición por los toros lo lleva a Valencia. Allí estuvo luchando para abrirse hueco en este difícil mundo, hasta que el día 6 de Abril de 1958 debutó con picadores en Linares junto a Chiquilín y Tomás Sánchez lidiando una novillada de Primitivo Valdeolivas. Este triunfo le abre las puertas para torear dieciséis novilladas esa temporada, de las cuales seis son en Valencia. Pero como casi siempre la suerte es efímera, el 22 de Junio de ese mismo año un novillo del Conde de la Maza le asesta una cornada que le hace perder gran cantidad de las novilladas previstas. En la temporada de 1959, “El Cobijano” torea en Valencia su décima novillada. En esta ocasión los novillos son de Javier Molina y le acompañan esa tarde Francisco Pastor y Rogelio Montenegro. El éxito de su primer novillo con el que corta una oreja le abandona sin embargo en el segundo, al sufrir una gravísima cornada en el muslo derecho por la que un mes más tarde, el 17 de Noviembre, le tiene que ser amputada la pierna. Este lamentable suceso pone fin a la esperanzadora y corta carrera de esta naciente figura. Durante estas dos temporadas tuvo algunas ofertas para venir a torear a las fieras de nuestro pueblo, pero la falta de acuerdo económico con el Señor Belmonte que en aquellos años era quien regentaba la plaza, lo impidió. Siempre hemos oído el tópico de que nadie es profeta en su tierra, y tal vez esto le ocurrió también a Antonio Martínez Cobos, un higuereños que a sus sesenta y siete años, el tiempo y la distancia sólo le permiten hacer lejanas referencias de El Ejido, La Albuela y el Paseo del Cristo. Sus mayores recuerdos los tiene de su patria adoptiva. Ayamonte, cuya gente tras su percance le rindieron un homenaje en el transcurso del cual hizo entrega a las monjas de la Casa Cuna donde se crió, del traje de luces que vestía el día de la grave cornada. Seguro que a partir de ahora el nombre de “El Cobijano” no pasará desapercibido para nadie y este higuereño valiente y soñador, siempre tendrá un lugar entre nosotros. Deseamos lo mejor para ese gran torero que a pesar de las circunstancias sigue donde siempre quiso estar, cerca de, una plaza de toros. Sebastián |